martes, marzo 16, 2010

Contra la manipulación femenina para cazar al padre de sus hijos.

A veces parezco un hombre. Pero no lo soy. Soy una mujer harta de las injusticias y las estupideces que comete su propio género. Y no me voy a callar ni a dejar de criticarlas por absurdo corporativismo entre mujeres, porque si queremos una sociedad mejor, o cambiamos todas, o nos joden a todas.

No es ninguna novedad lo complicado que resulta enamorarse y, sobre todo, mantener a partir de ahí una relación más o menos duradera y con un cierto nivel de compromiso y un proyecto común. Causas hay infinitas y yo ya he escrito un libro sobre ello, así que hoy me quiero centrar en un aspecto concreto que es causa y efecto. O viceversa.

Como muchas mujeres ven que no hay manera de echarse novio y tienen ganas de ser madres, a partir de la treintena empiezan a buscar, ya no al hombre de su vida, sino al padre de sus hijos desesperadamente; cosa que resulta contraproducente, porque los hombres tampoco son gilipollas y huelen la desesperación a distancia, por lo tanto, huyen despavoridos de ellas.

Imagino que se preguntarán si los van a querer por ser ellos en especial o simplemente por su potencial como semental. Además de que tiene que dar mucho miedo que antes de conocerte a fondo ya te estén encargando el mochuelo.

Ante la huida masiva, estas mujeres se desquician todavía más, y entonces recuperan toda la capacidad de manipulación femenina acumulada en el subconsciente colectivo de nuestro género y empiezan a maquinar estrategias para impedir la extinción de la especie. Lo más común es sacar todas sus armas de mujer, seducir a una víctima fácil y, sin previo aviso ni acuerdo, quedarse embarazadas.

Otra variante rastrerísima es la mujer que "justamente" se queda embarazada cuando él plantea la necesidad de una ruptura porque la pareja no va bien. Una casualidad como otra cualquiera. Luego está la ex que logra recuperar a su ex novio y, antes de que se le vuelva a escapar, se lo monta para quedarse preñada.

En todos los casos, las señoritas se lo anuncian a ellos como un accidente, incluso aunque se estén tomando la píldora, que tiene una eficacia del 99%. Las demás mujeres sabemos que más que nada se debe a que han dejado de tomársela adrede.

Eso no es ético, para empezar porque han engañado al confiado tío (idiota también por delegar la anticoncepción en ella para evitarse el condón, que le ahorraría esos disgustos y otros como el sida). Y para continuar, porque de alguna manera le están obligando a tener y mantener un hijo que es suyo a pesar de no haber sido consultado sobre su voluntad al respecto.

Muchas argumentarán que ellas no les van pedir que le pasen una pensión al niño, pero resulta que, a lo mejor, el padre forzado no quiere tener hijos no reconocidos con su sangre desperdigados por ahí. Y a lo mejor, la criatura tiene derecho a conocerlo y disfrutarlo. Por su parte, otras muchas habrán conseguido lo que buscaban: agarrar al hombre por donde más le duele, por su descendencia, y retenerlo así a su lado para no estar solas.

La consecuencia directa de todo esto son cantidad de parejas infelices que no se quieren y, por tanto, críos que crecen en una familia cuya base es el engaño y el rencor y la desconfianza. Otra consecuencia es la infidelidad: como no se quieren, el amor y el sexo lo buscan fuera del techo que comparten por compartir al crío que los unió.

El efecto colateral es que hay un montón de solteros/as con los que esas personas pegarían mucho más, disfrutarían uniéndose libremente y serían todos bastante más felices. Incluidos los niños, que a ver qué concepto van a tener del amor si lo que aprenden en su casa es una absoluta falta de respeto y de cariño.

Y para culminar, lo que más me fastidia personalmente, es que por culpa de estas mujeres anticuadas que siguen utilizando las artimañas prehistóricas de nuestras antepasadas las trogloditas, pagamos justas por pecadoras. Y los hombres acaban desconfiando y huyendo hasta de las más honestas y de las que ni siquiera prestamos atención al reloj biológico, si es que tal cosa existe.

5 comentarios:

Josu dijo...

Totalmente de acuerdo. Se nos impone la natalidad como el único sistema social posible, cuando el hecho de renunciar a tener hijos es igualmente respectable. Traer hijos a un mundo tan des humanizado, contaminado y superpoblado es un acto de egoísmo, disfrazado por un "instinto" basado en la presión exterior.
Una persona puede sentirse igualmente realizado sin tener niños: leer, estudiar, viajar, pasear,...Y todo esto es mucho más barato y no te esclaviza.

Intercambio de revistas dijo...

gracias a una de esas maravillosas páginas terminadas en BLOGSPOT pude ver una película entera del 95:DIAS CONTADOS. me obsesionaba la novela tan bien escrita de JUAN MADRID. ambas me han recordado a tus personajes tan realistas de CADA DIA SALE EL SOL (merece el traslado al cine). saludos. un soltero que ha salido adelante. alex rodriguez diaz, alicante

Roo dijo...

Qué fuerte post! Bueno, 2012, píldora anticonceptiva masculina en el mercado. La ciencia le cuenta los días a los malentendidos. Saludos, gracias por compartir.

Roo dijo...

Qué fuerte post! Bueno, 2012, píldora anticonceptiva masculina en el mercado. La ciencia le cuenta los días a los malentendidos. Saludos, gracias por compartir.

Elisabeth G. Iborra dijo...

Chicos! Perdonadme pero acabo de leeros! Gracias por vuestros conentarios, si queréis podéis pasaros por mi nuevo blog para aportar vuestras opiniones al debate, a ver si entre todos damos con la clave.
http://manualdelamujeractual.wordpress.com
Besos